La estación de esquí segoviana solo ha podido abrir cuatro días esta temporada y explora nuevas vías de negocio para hacer frente a una meteorología cada vez más adversa

ENTREVISTA a Jonathan Martín, gerente de la Estación de Esquí
La temporada de esquí en la estación de
La Pinilla
ha comenzado con dificultades. A pesar de una nevada inicial justo antes de Navidad que permitió abrir la pista de debutantes durante cuatro días, las lluvias y la subida de las temperaturas obligaron a un nuevo cierre. Según explica el gerente de la estación, Jonathan Martín, las nevadas posteriores han sido insuficientes para acumular los centímetros necesarios que permitan una apertura definitiva.
La situación meteorológica, un desafío constante
La gestión de esta incertidumbre es "bastante compleja", admite Martín. La falta de ventanas de frío constantes y con la humedad adecuada impide fabricar nieve de forma artificial y sostenida. Esta situación mantiene a la estación "al límite", en una espera agridulce. "Es como queremos, pero no podemos", lamenta el gerente, quien subraya el interés de la propia estación por abrir cuanto antes.
Martín es claro sobre los riesgos de una apertura prematura: "Si abriéramos, iba a ser contraproducente, porque iba a subir el esquiador, las pistas no van a estar bien, se iban a quejar". En lo que va de temporada, apenas unos 2.000 esquiadores han podido disfrutar de las pistas, una cifra muy limitada en comparación con la afluencia que reciben los restaurantes de la estación, incluso sin nieve.
El perfil del visitante de
La Pinilla
es variado. Por un lado, acude un esquiador local de zonas como
Segovia
, Aranda o Valladolid, con un nivel avanzado y conocedor de la estación. Por otro, la estación atrae a mucho público de la Comunidad de Madrid, habitualmente familias y debutantes que buscan un primer contacto con la nieve y aprovechan la comodidad y rapidez de acceso desde la capital.
Nuevas líneas de negocio para asegurar el futuro
La reducción de las temporadas de nieve es una tendencia global que afecta especialmente a La Pinilla. Para asegurar la viabilidad del complejo, la dirección está potenciando otras líneas de negocio que complementen los ingresos del esquí. El objetivo es claro: diversificar la oferta para no depender exclusivamente de la meteorología.
Entre las alternativas destaca su Bike Park, considerado uno de los mejores de España, que aprovecha los telesillas para el descenso en bicicleta de montaña. Además, la oferta gastronómica con sus dos restaurantes y la organización de eventos culturales y musicales son clave en esta estrategia, a pesar de que generen cierta controversia. "Mantener una estación de esquí, el costo operativo y el coste de mantenimiento es enorme, si no combinas con otras líneas de negocio [...] estás condenado al fracaso", afirma Martín.
Finalmente, el gerente de
La Pinilla
invita a quienes no conocen la estación a descubrirla, describiéndola como "un sitio único". Destaca no solo su potencial para el esquí, sino también la belleza de su entorno natural para practicar senderismo, disfrutar en familia o simplemente comer en un paisaje privilegiado, a menos de una hora de Madrid y Segovia.
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